Resiliencia

¡Hola!

Creo que todos hemos escuchado el término resiliencia y tenemos una idea de a qué se refiere esta palabra. La resiliencia es iniciar un nuevo desarrollo después de un trauma; es saber y/o aprender a enfrentarte a las adversidades de la vida; es la capacidad que tenemos los seres humanos para sufrir, para ser golpeados, para llorar y regresar a la plenitud de la vida, al gozo.

Todos en nuestra vida, hemos experimentado situaciones muy difíciles que nos han marcado, pero según la actitud y la manera en que afrontamos estas situaciones, dependerá si quedará registrado dentro de nosotros un trauma, si nos quedamos en la postura de víctimas o si, por el contrario, decidimos ver el aprendizaje de la situación y levantarnos con más fuerzas; claro que no es algo que se olvide, ¿pero te imaginas si, en lugar de lamentarte, lo tomas como un impulso, como una sacudida en tu vida, que te mueva desde lo más hondo y te dé el coraje para seguir adelante? ¿Cuántos casos no hemos leído de personas que, después de un grave accidente, de quedar paralíticos, después de la muerte de un hijo, después de perderlo todo, eso es lo que los impulsó para hacer grandes cosas en la vida? Son el ejemplo claro de lo que significa resiliencia. Aunque no hagamos algo extraordinario, con el hecho de que no nos estemos lamentando esa situación dentro de nosotros todos los días, sino más bien, nos sirva de escalón para seguir subiendo; con ese hecho ya estamos siendo resilientes.

En el caso de los que somos padres, podemos ayudar a nuestros hijos a ser resilientes transmitiéndoles seguridad. Para esto, es muy importante que la madre se sienta segura porque, al sentirse segura, le transmitirá seguridad a su hijo. Que el hijo se desarrolle dentro de un entorno seguro, esto se refiere a darle amor, que tenga la atención de sus padres… día a día se va creando un vínculo con los padres que le va dando seguridad al hijo. Tratemos de buscar actividades que podamos hacer con los hijos, dedicar algún momento de nuestro tiempo para convivir con ellos y fortalecer su autoestima.

La autoestima es el origen de una vida plena y feliz, pero es extremadamente frágil; la tienes que fortalecer día a día, dar refuerzos positivos constantemente, no comparar a tu hijo con otros niños... Todos tenemos un potencial increíble. Muchos niños, a través del deporte, van formando una fortaleza interior que va a reforzar su autoestima . El arte es otra manera de canalizar las emociones y manejar la resiliencia; tanto niños como adultos, podemos encontrar en el arte una salida: una manera de canalizar lo que sentimos.


Como adulto, para poder desarrollar la resiliencia, lo que podemos hacer cuando vivimos una situación difícil, lo primero, es no aislarnos y hablar con alguien a quien le tengamos confianza. Una vez que nos sintamos seguros, podemos reflexionar y empezar a hablar; es importante expresar nuestro dolor para que no se quede guardado dentro de nosotros. Las personas que se han sentido vulnerables a lo largo de su vida, que no tienen una buena autoestima, es más común que cualquier suceso pueda dañarlos muy profundamente; por esta razón, es muy importante darles todas las herramientas posibles a nuestros hijos desde temprana edad, para así fortalecer su autoestima.

La alternativa es luchar a contracorriente para vivir con ilusión y con alegría; es una lucha que cuesta mucho trabajo, pero que vale mucho la pena. Es una elección, es un esfuerzo constante para vivir con alegría. Hay personas que, con todos los obstáculos de la vida, siguen levantándose cada mañana y que, pese a las tragedias, siguen buscando el lado positivo de las cosas. Recuerda que la vida es un estado de ánimo.

De la adversidad es de lo que más se aprende: agarra la vida con fuerza, con ganas de seguir, valora el hecho de estar vivo, ve más posibilidades que dificultades; enfócate en lo bueno y en lo positivo; siempre hay una luz al final del túnel. Uno no sabe lo fuerte que es hasta que ser fuerte es su única opción. Hay que afrontar las adversidades porque vas a conocer un nuevo yo muchísimo más fuerte que el que eras antes, una vez que hayas aprendiendo la lección. Concéntrate en poner el foco en lo bueno y en lo positivo .

A veces, las personas que tienen más adversidades en la vida, son las más felices porque, primeramente, aceptaron la situación y, después, con todas sus fuerzas, se enfocaron en lo bueno, en lo positivo, tomaron fuerzas y valoraron todo lo bueno.

El día que tú aceptas la situación y dejas de poner resistencia, es cuando aparecen un montón de posibilidades y se expande tu futuro. No te quedes estancado, date la oportunidad de levantar la mirada, de dejar de enfocarte en la adversidad y ver todas las nuevas oportunidades que están delante de ti. Debemos tratar de ir soltando todas esas emociones que nos frenan: la autocompasión, la frustración, la tristeza, la culpa, la queja, el enojo… porque sólo nos limitan; es normal sentirlas, pero busquemos transformarlas por emociones y sentimientos positivos que nos ayuden y nos motiven. Muchas veces, esas emociones pueden ser mensajes de nuestra alma. Recuerda que no está mal sentir cualquier emoción, sea negativa o positiva, lo importante es aprender a manejarla y utilizarla a nuestro favor; si tenemos varios días sintiéndonos irritados, vulnerables o si una situación, que ya se ha prolongado por mucho tiempo, te causa malestar, es un claro mensaje de que algo tienes que cambiar. ¡Muévete! Ten una actitud proactiva, mueve tu vida hacia donde tú quieras. Para esto, es muy importante contar con una buena autoestima que te empodere. De esta manera, no habrá nada que te propongas y que no consigas. De nada sirve quedarnos en el papel de la víctima y sólo quejarnos sin hacer nada al respecto, esperando que los demás cambien o que la situación cambie por arte de magia, porque eso no va a ocurrir. Está en tus manos. Tú eres el dueño de tu vida. Tú eres el responsable de tus decisiones y, si quieres un cambio, empieza por hacerlo tú.

“La constancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan frutos.”

Arturo Graf.

La paciencia , la prudencia y la perseverancia son indispensables.

El miedo es la mayor barrera; es la inacción y ahuyenta al amor.

El fracaso es parte de la vida. Tienes que afrontarlo, asumirlo y saber en qué te has equivocado. La perfección no existe y es gracias al fracaso que ves otras opciones; es un baño de humildad y te enseña lo que el éxito no te enseña: aprendes que si lo que haces te gusta y te entusiasma, tienes que trabajar mucho más, que tienes que tener autodisciplina, que necesitas más autoconfianza, que siempre hay algo que mejorar, y que no hay que tomarse la vida tan en serio.

Una persona resiliente comprende que es el arquitecto de su propia alegría y su propio destino.

Desde la Neurociencia, se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión.

Te dejo una lista de hábitos que puedes practicar para poder ser más resiliente en la vida:

1. Reconocer nuestras debilidades, aceptar que necesitamos ayuda de los demás y pedirla. Para esto, es necesario trabajar la humildad, saber que todos somos vulnerables y que, quizá, hoy yo necesite del otro para que me escuche, para que me dé un consejo, para impulsarme, para ver la situación desde otro punto de vista y, mañana, a mí me tocará ser la persona que dará el consejo, que me tocará escuchar al otro.

2. Define tu autoconcepto: ¿cuál es la imagen que tienes de ti mismo? Encuentra tu verdadera esencia, siéntete poderos@ y capaz, aunque tengas dificultades; todos tenemos, dentro de nosotros, la fortaleza para salir avante de las situaciones. Sólo tienes que decidir hacerlo.

3. Tener sentido del humor. Hay que sonreír en los momentos difíciles, reírnos de nuestro propio fracaso y disfrutar los momentos de amargura porque las dificultades también nos forman y nos enseñan.

4. Creer en nosotros mismos. La adversidad no limita nuestras capacidades. Seamos protagonistas de nuestra vida y hagamos que el mundo crea en nuestra capacidad.

5. Tener voluntad. Generar ese esfuerzo para salir adelante de los problemas y hacer nuestra parte; el mundo se mueve porque lo empujamos.

6. Preocupémonos por los demás. Por muy difícil que sea nuestra situación, siempre habrá alguien que necesite de nosotros, que necesite un abrazo. Es importante desarrollar la necesidad de devolver la ayuda.

7. Ser objetivos. La adversidad no define la vida; hay momentos de dificultad, pero en esta vida todo pasa, aunque parezca que no, TODO PASA.

“Aprender a ser resilientes, antes que la vida te obligue a serlo. NO importa lo que te pasa en la vida, importa lo que haces con lo que te pasa.”

Fritz Thompson

Espero que este post sea de mucha ayuda para ti. Si te gustó, te pido que lo compartas con tus amigos y con aquellas personas que sabes que están pasando por algún momento complicado en sus vidas, y así podamos llegar a más personas.

Gracias por ser parte de mi sueño.

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