Las palabras son íntimas, los hechos gigantescos

Actualizado: ago 27

Cuántas veces decimos algo, pero nuestros actos no son congruentes con nuestras palabras. Como padres, queremos lo mejor para nuestros hijos y tratamos de educarlos de la mejor manera posible, diciéndoles cosas como: sé ordenado, no te levantes de la mesa hasta que termines de comer todo lo que te sirvan, sé agradecido, no contestes feo, respeta a tus mayores, entre muchas otras cosas, pero ¿somos conscientes nosotros de cómo actuamos?

Sé de muchos casos donde la relación entre el papá y la mamá es muy mala: se hablan muy feo, incluso con groserías, se gritan todo el día… a veces, hasta hay violencia física, verbal o emocional, y eso me parte el alma; no hay daño más grande que le puedas hacer a un niño como permitir que vean cómo sus padres se pelean y se tratan mal. Eso jamás se les olvidará, quedará guardado en lo más profundo de su ser y, desgraciadamente, en la mayoría de las ocasiones, seguimos patrones: esos hijos, que vivieron violencia en sus casas, serán padres que maltratarán a sus hijos y a sus esposas, o madres que permitirán que sus esposos las maltraten, o viceversa; llevarán dentro de ellos ese dolor. Por eso te invito a que mantengas el control de tus emociones, de tus palabras y de tus actos. Esto lo puedes lograr aprendiendo a identificar tus emociones: ¿qué es lo que estás sintiendo? ¿Por qué lo estás sintiendo? ¿Qué es lo que necesitas? Antes de decir algo, de actuar, de agredir o cuando sientas que el enojo te está ganando, detente, haz una pausa, retírate del lugar, si es necesario, y respira profundo, lentamente, y analiza la situación; piensa cuál sería la manera ideal de reaccionar, de qué manera te puedes expresar sin lastimar al otro, explicar qué es lo que necesitas y, de igual forma, pídele a tu pareja, a tus hijos, a tu amig@, a tus padres, que hagan este ejercicio antes de dejarse llevar por la emoción. Recuerda, no está mal enojarse, somos humanos y es una de las emociones básicas con las que nacemos; lo importante es aprender a identificarlas y canalizarlas. Es un ejercicio que tardaremos mucho tiempo en dominar, pero que, con la práctica, lo lograremos. Seguramente, habrá momentos que nos gane la emoción y nos dejemos llevar, y se vale, pero también debemos aprender a pedir perdón; ése es uno de los ejemplos más valiosos que podemos darles a nuestros hijos: “no hay nada que enseñe más que equivocarse y aceptar los errores con humildad”.


Te invito a leer mi post de comunicación no violenta, que publicaré la próxima semana.


Consejos que podemos darles a nuestros hijos para que sean felices y se conviertan en una gran persona:


¨ Evita a las personas negativas; siempre verán problemas en cada solución.

¨ Haz ejercicio. Si desde pequeños se crean el hábito del ejercicio, les será mucho más fácil mantenerse sanos de adultos.

¨ Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.

¨ Sé agradecido con los demás si te brindan ayuda.

¨ Siempre que se te presente la oportunidad de ayudar a alguien, hazlo, te hará sentir muy bien.

¨ Siempre mira a las personas a los ojos cuando hablas con ellas.

¨ Nunca te levantes de la mesa sin decir buen provecho y agradece por los alimentos antes de comerlos.

¨ Haz lo que sea correcto, sin importar lo que piensen los demás.

¨ No te tomes la vida tan en serio, aprende a disfrutarla.

¨ Las cosas que te preocupan atiéndelas rápidamente para que no se vuelvan un dolor de cabeza.

¨ Nunca te sientas más que los demás.

¨ Aprende a defender lo que piensas y sé congruente.

¨ Si algo te parece injusto, haz algo al respecto.

¨ Siempre cumple tus promesas.


Espero que este post te sea de mucha utilidad, me encantaría leer tu opinión y si te gustó que lo compartas con tus amistades y tus familiares.


Gracias por ser parte de mi sueño.

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