Las palabras son íntimas, los hechos gigantescos

Actualizado: 27 de ago de 2020

Cuántas veces decimos algo, pero nuestros actos no son congruentes con nuestras palabras. Como padres, queremos lo mejor para nuestros hijos y tratamos de educarlos de la mejor manera posible, diciéndoles cosas como: sé ordenado, no te levantes de la mesa hasta que termines de comer todo lo que te sirvan, sé agradecido, no contestes feo, respeta a tus mayores, entre muchas otras cosas, pero ¿somos conscientes nosotros de cómo actuamos?

Sé de muchos casos donde la relación entre el papá y la mamá es muy mala: se hablan muy feo, incluso con groserías, se gritan todo el día… a veces, hasta hay violencia física, verbal o emocional, y eso me parte el alma; no hay daño más grande que le puedas hacer a un niño como permitir que vean cómo sus padres se pelean y se tratan mal. Eso jamás se les olvidará, quedará guardado en lo más profundo de su ser y, desgraciadamente, en la mayoría de las ocasiones, seguimos patrones: esos hijos, que vivieron violencia en sus casas, serán padres que maltratarán a sus hijos y a sus esposas, o madres que permitirán que sus esposos las maltraten, o viceversa; llevarán dentro de ellos ese dolor. Por eso te invito a que mantengas el control de tus emociones, de tus palabras y de tus actos. Esto lo puedes lograr aprendiendo a identificar tus emociones: ¿qué es lo que estás sintiendo? ¿Por qué lo estás sintiendo? ¿Qué es lo que necesitas? Antes de decir algo, de actuar, de agredir o cuando sientas que el enojo te está ganando, detente, haz una pausa, retírate del lugar, si es necesario, y respira profundo, lentamente, y analiza la situación; piensa cuál sería la manera ideal de reaccionar, de qué manera te puedes expresar sin lastimar al otro, explicar qué es lo que necesitas y, de igual forma, pídele a tu pareja, a tus hijos, a tu amig@, a tus padres, que hagan este ejercicio antes de dejarse llevar por la emoción. Recuerda, no está mal enojarse, somos humanos y es una de las emociones básicas con las que nacemos; lo importante es aprender a identificarlas y canalizarlas. Es un ejercicio que tardaremos mucho tiempo en dominar, pero que, con la práctica, lo lograremos. Seguramente, habrá momentos que nos gane la emoción y nos dejemos llevar, y se vale, pero también debemos aprender a pedir perdón; ése es uno de los ejemplos más valiosos que podemos darles a nuestros hijos: “no hay nada que enseñe más que equivocarse y aceptar los errores con humildad”.


Te invito a leer mi post de comunicación no violenta, que publicaré la próxima semana.


Consejos que podemos darles a nuestros hijos para que sean felices y se conviertan en una gran persona:


¨ Evita a las personas negativas; siempre verán problemas en cada solución.

¨ Haz ejercicio. Si desde pequeños se crean el hábito del ejercicio, les será mucho más fácil mantenerse sanos de adultos.

¨ Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.

¨ Sé agradecido con los demás si te brindan ayuda.

¨ Siempre que se te presente la oportunidad de ayudar a alguien, hazlo, te hará sentir muy bien.

¨ Siempre mira a las personas a los ojos cuando hablas con ellas.

¨ Nunca te levantes de la mesa sin decir buen provecho y agradece por los alimentos antes de comerlos.

¨ Haz lo que sea correcto, sin importar lo que piensen los demás.

¨ No te tomes la vida tan en serio, aprende a disfrutarla.

¨ Las cosas que te preocupan atiéndelas rápidamente para que no se vuelvan un dolor de cabeza.

¨ Nunca te sientas más que los demás.

¨ Aprende a defender lo que piensas y sé congruente.

¨ Si algo te parece injusto, haz algo al respecto.

¨ Siempre cumple tus promesas.


Espero que este post te sea de mucha utilidad, me encantaría leer tu opinión y si te gustó que lo compartas con tus amistades y tus familiares.


Gracias por ser parte de mi sueño.

99 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

La culpa

IMAGEN CURVAS blanco.png

Un Blog para ti...

Dime donde contactarte

Estemos conectados!

Mail: anadelrioblog@gmail.com