Escucha tu corazón

¡Hola!


Estas últimas semanas, he estado leyendo y viendo videos relacionados con el tema del corazón, y me parece fascinante el tema, ya que es un órgano maravilloso que tenemos dentro de nuestro cuerpo y, muchas veces, no le prestamos la atención adecuada.


Con el desarrollo de la ciencia y diferentes estudios y pruebas que se han hecho, se ha demostrado que el corazón físico es un centro de procesamiento de información que le envía señales al cerebro y al resto del organismo; el corazón tiene su propio sistema nervioso independiente, el cual envía mensajes al cerebro que se transmiten a la amígdala. El corazón es la fuente más fuerte de bioelectricidad rítmica, la cual manda energía a todas las células de nuestro cuerpo creando un campo magnético que rodea al cuerpo 360º y hasta casi un metro de distancia fuera del cuerpo. Estos campos magnéticos mandan información a otros campos magnéticos de las personas que se encuentran a nuestro alrededor. ¿No te ha pasado, en ocasiones, que llegas a un lugar y como que sientes mucha tensión, o al contario, sientes una energía muy agradable o mucha calma? Bueno, pues es parte de esta conexión que tenemos todos los seres humanos. Dependiendo de cómo nos sentimos y qué es lo que está pasando en nuestro interior, es la información que proyectamos al exterior.


Creo que todo lo que buscamos es sentirnos bien, estar contentos, despertando y sintiendo las cualidades del corazón, como son el amor, el cariño, la compasión, la bondad, la gratitud, la empatía… y lo maravilloso de esto es que nosotros tenemos ese poder de hacer el cambio. Poco a poco y con la práctica, podemos lograr cambiar nuestras emociones negativas por sentimientos regenerativos y, al lograr esto, sentirás un cambio en tu interior, un mayor equilibrio emocional y un contacto más profundo con tu intuición, lo que te ayudará también en tu día a día para una mejor toma de decisiones, para manejar mejor el estrés, o en situaciones difíciles de la vida para afrontarlas con mayor seguridad y tranquilidad. Y bueno, sé que suena maravilloso y te preguntarás ¿qué tengo que hacer para lograr esto?


Aquí te dejo algunos ejercicios:



Siéntate en un lugar cómodo, de preferencia donde nadie te moleste y puedas estar tranquil@. Cierra tus ojos y centra tu atención en tu corazón en el centro del pecho. Encuentra un ritmo de respiración tranquila e imagina que el aire entra y sale de tu corazón. Toma unos 2 minutos para respirar en calma. Luego, piensa en una persona o mascota que amas mucho y siente cómo ese sentimiento invade todo tu cuerpo, cómo recorre cada célula, cómo se llena de amor todo tu cuerpo y, desde ese estado, visualiza lo que deseas cambiar para mejorar, o cómo te gustaría que se diera cierta situación. Siente y respira el amor, y conecta con tu interior. Al practicar este ejercicio, varias veces, siempre que te sea posible, verás cómo cada vez te será más fácil controlar tus emociones y sentirte en equilibrio.



Este ejercicio lo puedes hacer también cuando estás experimentando una emoción negativa; lo que tienes que hacer es buscar intercambiar esa emoción por un sentimiento regenerativo. Por ejemplo, si algo te hizo enojar y sientes cómo te hierve la sangre por dentro, se acelera tu corazón y te sientes muy alterad@, tómate unos minutos, busca un lugar para estar sol@ y haz el ejercicio: respira enfocándote en tu corazón. Si tu respiración está acelerada, no trates de bajar el ritmo rápidamente; dale el tiempo a tu cuerpo para irse calmando, poco a poco, respirando, cerrando tus ojos y mandando toda tu atención a tu corazón. Después de unos minutos, piensa en las cosas por las que estás agradecid@ en la vida y enfócate en visualizar todas las maravillas que tienes a tu alrededor: el amor de tus seres queridos, un paisaje, salud o el simple y maravilloso hecho de estar vivo; respira, visualiza y siente cómo ese agradecimiento recorre todo tu ser, cómo va llenando cada célula, cómo se siente el agradecimiento en todo tu cuerpo y, poco a poco, vas a ir reemplazando el enojo por la gratitud e irás soltando ese enojo porque ya no tendrá lugar dentro de tu corazón en ese momento.


¿Te ha pasado alguna vez que sientes una sensación de claridad, como un conocimiento interno que te dice que algo es lo correcto? A menudo, es un sentimiento sencillo, suave y delicado que te ofrece una percepción directa; respuestas que parecen llegar de la nada; un sentimiento tangible sobre lo que debes hacer o no. En esencia, es lo que muchas personas llaman intuición. ¿Y si te dijera que la intuición no tiene que ser tan aleatoria y fugaz? ¿Que pudiéramos hacer de la intuición una práctica normal de nuestra vida, o algo a lo que pudiéramos acceder con mayor frecuencia y más fácilmente? Con un poco de práctica, es posible.


Practicar algunos minutos durante el día y aumentar la atención a tu corazón, puede ayudarte a ser más intuitivo en los momentos de elección, ayudándote a elegir tus acciones y reacciones en lugar de responder mecánicamente, usando los mismos patrones de comportamiento que producen estrés.


Lo que tienes que hacer es lo siguiente:


En una hoja, escribe una situación específica que haya sido difícil de resolver para ti en estos últimos días. Elige algo para lo que te gustaría saber los próximos pasos de la guía intuitiva de tu corazón. Escribe algunas palabras sobre la situación y, debajo de eso, escribe cómo te has sentido mental y emocionalmente acerca de esa circunstancia.


Ahora, concéntrate en el área alrededor de tu corazón; mantén tu atención en tu corazón, mientras respiras a un ritmo cómodo. Si te es más fácil concentrarte con los ojos cerrados, ciérralos y siente cómo entra y sale el aire desde tu corazón. Haz algunas respiraciones así. A continuación, haz el sincero intento de experimentar un sentimiento regenerativo, como el cariño, el agradecimiento o el amor por alguien o algo en tu vida. Además de visualizarlo, intenta sentirlo completamente en todo tu cuerpo; siente cómo recorre todo tu ser. Tómate tu tiempo. Una vez que te sientas lleno de ese sentimiento, haz una pregunta desde el corazón, desde ese lugar más objetivo y pregúntate: ¿cuál sería una actitud, acción o solución más eficiente y efectiva para esta situación en particular? Tómate tu tiempo para escuchar la respuesta de tu corazón. Observa cualquier cambio sutil en las percepciones, actitudes o sentimientos que estés experimentando. Escribe lo que te ofrece tu guía intuitiva de tu corazón, incluso si sólo son una o dos palabras o un simple cambio de actitud que te sugiere tu intuición, pues eso puede conducir a nuevas soluciones. No te desesperes si a la primera no tienes las respuestas; ten paciencia, repite el ejercicio cada vez que te sea posible y, sobre todo, cuando tengas tiempo y estés en calma para que puedas conectarte a tu sabiduría más profunda. Poco a poco lograrás ir desarrollando una nueva visión de los proyectos de tu vida y de las situaciones que se te presentarán.


Recuerda que todo está dentro de ti; no necesitas buscar afuera, sólo tienes que prestar atención a tu corazón, donde se encuentra el flujo de la energía vital, que puede curar los sentimientos de soledad, aislamiento y ansiedad, y puede darte la guía que necesitas. Sólo ESCUCHA TU CORAZON.


“Tu tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras que están en tu interior y que has construido contra él”.

Rumi


¿Te imaginas si todos trabajáramos con nuestro interior para tener sentimientos regenerativos? ¿Si todos actuáramos en conexión con nuestro corazón, lo que pasaría con toda la humanidad y con nuestro planeta? Sería la cereza del pastel lograr hacer un cambio en toda la sociedad. Te invito a que demos el primer paso.


Espero que estos ejercicios que te recomiendo, los puedas poner en práctica y te ayuden en tu día a día. Me encantaría que me comentaras si los pudiste hacer, qué te parecieron y, si te sirvieron, que compartas la liga de mi post con tus amigos y podamos llegar a más personas.


Gracias por ser parte de mi sueño.

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